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En 2008 México firmó un acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a fin de mejorar la calidad de la educación básica, en el cual se enfatizó la implementación de ocho orientaciones estratégicas dirigidas a la evaluación y la formación docente. En respuesta, en 2013 el gobierno mexicano presentó una reforma que incorporó la evaluación del desempeño docente en la educación básica para regular el ingreso de nuevos maestros, la permanencia en el servicio docente, el otorgamiento de estímulos económicos y la promoción a puestos de dirección escolar. El propósito de esta comunicación es analizar la incorporación que ha hecho este país, a través de su reforma educativa, de las políticas de evaluación y formación docente sugeridas por la OCDE para determinar los matices que han tomado tales recomendaciones internacionales derivado del contexto sociopolítico y la historia del gremio magisterial.
El referente teórico del estudio es la domesticación de políticas internacionales. Se reconoce que las recomendaciones de los organismos internacionales convergen con situaciones y procedimientos locales en cada país, los cuales, generalmente, no presentan los escenarios ideales para instaurar las pautas que se proponen (Lingard y Sellar: 2013). Debido a esto, las políticas internacionales se naturalizan o domestican conforme al contexto, la cultura, la historia, y las políticas precedentes de los sistemas educativos locales (Lingard y Sellar, 2013; Rizvi y Lingard, 2013). Es decir, cada gobierno no da un seguimiento mecánico y lineal a las recomendaciones internacionales; por lo contrario, las ajustan, modifican y adaptan de acuerdo con sus objetivos, contexto, financiamiento y actores políticos (Rizvi y Lingard, 2013). Con ello, estas políticas adquieren rasgos singulares y cursos particulares que, con frecuencia, llevan a resultados poco esperados.
Con relación al procedimiento analítico, se desarrolló un estudio de corte documental, donde se realizó una revisión exhaustiva de las ocho orientaciones que hizo la OCDE para México. Posteriormente, se emprendió una revisión de la domesticación que hizo el Estado mexicano de estas orientaciones estratégicas en la reforma educativa. En los resultados destaca que esta medida diseñó acciones para establecer un sistema de evaluación a través del cual se designan las plazas docentes, las promociones a cargos directivos, los estímulos salariales y, sobre todo, la permanencia de los maestros en su puesto de trabajo. En este sistema de evaluación docente participa la Secretaría de Educación Pública (equivalente al Ministerio de Educación) y colabora el Instituto Nacional de Evaluación para la Educación (INEE) y dejó fuera al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que era un actor político con alta injerencia en la regulación docente. En este sentido, se identifica que el seguimiento que hace el gobierno mexicano de las orientaciones estratégicas de la OCDE (2010) toma un curso particular, con un sesgo político, ya que emplea la evaluación docente para recuperar el control del gremio magisterial que antes pertenecía a ese sindicato, donde la formación docente no constituye una preocupación central.