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¿Y si la fidelidad teórica, militante, resultara, empero, estéril en términos políticos para una praxis revolucionaria? En retrospectiva, esta podría haber sido la pregunta que guió las reflexiones de dos autores pos/coloniales enfrentados a la tarea de pensar una teoría en la urgencia de una praxis que demandaba ajustar aquello que el brasileño Roberto Schwarz ilustró como “idea fuera de lugar”.
Una enunciación alternativa de la pregunta puede, también, ofrecer la hipótesis de esta comunicación: ¿Qué sería más fiel a Marx y su teoría para las luchas políticas del entonces llamado Tercer Mundo: aplicar su teoría y sus métodos pensados para la formación del capitalismo y las luchas obreras en Europa sin mediaciones -sin revisiones–, o bien permanecer fiel a los dictados metodológicos del materialismo histórico y sopesar esta teoría a realidades donde no existe ese sujeto histórico llamado a realizar la revolución en el Marxismo clásico, es decir, el proletariado?
La pregunta, latamente respondida por la crítica, es un un marco para indagar comparativamente dos autores que afrontaron la problemática de traducir y ajustar una teoría y sus métodos –el marxismo– a un espacio colonial/poscolonial en el cual varios de los postulados históricos y teóricos de dicho cuerpo de pensamiento político quedaban rebasados. En este sentido, esa ponencia propone una lectura comparada entre los principales postulados de dos intelectuales y líderes de movimientos políticos que se identificaron como marxistas para transformar su realidad pos/colonial: por un lado, el peruano José Carlos Mariátegui (1894-1930); por otro, el guineano-portugués Amilcar Cabral (1924-1973).