Search
Program Calendar
Browse By Day
Browse By Time
Browse By Person
Browse By Room
Browse By Track
Browse By Session Type
Search Tips
Virtual Exhibit Hall
Personal Schedule
Sign In
Alejo Carpentier fue un incansable coleccionista de pinturas, esculturas, grabaciones musicales y objetos folclóricos durante sus muchos viajes por Europa y América Latina. En la vida y obra de Carpentier el coleccionismo juega un papel crucial a la hora de definir la relación entre el autor y la cultura latinoamericana. La pasión de Carpentier por el coleccionismo es un reflejo de su profunda fascinación por las tradiciones españolas, afrocaribeñas, mesoamericanas, amazónicas y criollas. Y sin embargo, en el caso de Carpentier, que nació en Suiza y pasó gran parte de su vida fuera de Cuba, el acto de reunir objetos del mundo hispano durante sus viajes en realidad pone de relieve su distancia de las fuentes. El autor sintetiza su eurocéntrico amor por el coleccionismo con lo que él consideró una proliferación natural exhuberante de formas en las Américas para crear su "barroco americano". En efecto, Carpentier reclama la acumulación de diversos objetos, formas y estilos como una actividad exclusivamente latinoamericana, fusionando por lo tanto su coleccionismo y su escritura en una estética neobarroca. Además, en su obra novelística, esta importancia del coleccionismo se manifiesta en la compleja búsqueda del protagonista de Los pasos perdidos (1953) por objetos etnográficos musicales durante su viaje por la Amazonía. Esta ponencia examina la relación entre los viajes de Carpentier y su propio impulso por coleccionar objetos de Latinoamérica. Luego muestra que, mientras que la fascinación de Carpentier por el coleccionismo tiene su origen en técnicas surrealistas de yuxtaposición de elementos incongruentes para un impacto artístico, su acumulación de objetos alimenta en última instancia su noción de "lo barroco americano". Finalmente describe la centralidad del coleccionismo en la obra novelística de Carpentier, con especial énfasis en Los pasos perdidos.