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Cuidar es una actividad humana necesaria para la reproducción social. En distintos momentos de la vida, los seres humanos requerimos de cuidado para enfrentar la enfermedad o discapacidad, y la respuesta pone en juego la oferta y los recursos de los distintos ámbitos de producción de bienestar en la sociedad: el Estado, el mercado, la comunidad y las familias.
Predomina el cuidado que proveen los hogares - particularmente las mujeres- en sustitución o complemento de lo que el Estado no ofrece y tampoco puede ser comprado en el mercado. Cifras recientes sobre uso del tiempo y carga global de trabajo en Colombia muestran que en efecto la participación y el tiempo que dedican las mujeres al trabajo doméstico y de cuidado no pago de la salud es casi el doble del que destinan los hombres. Y preocupa este reparto desigual frente al incremento en las demandas de cuidado y de atención de largo plazo como consecuencia de fenómenos de cambio poblacional y epidemiológico, y de tendencias mercantilistas y privatizadoras del sistema de salud que han reducido el papel del Estado en la oferta de bienes y servicios, transformado la organización social del cuidado y devenido en un aumento de la carga para los hogares y el ahondamiento de las desigualdades de género.
Mediante relatos de vida sobre trayectorias de cuidadoras/es de personas crónicamente enfermas con grados diversos de discapacidad y dependencia residentes en Bogotá, se construyó un panorama de las características y condiciones del cuidado de la salud que se brinda en los hogares, las inequidades de género y las implicaciones sobre salud y condiciones de vida de personas cuidadoras en distintas posiciones sociales.
Los hallazgos muestran que cuidar la salud en el hogar es una labor que realizan principalmente mujeres, naturalizada como femenina, devaluada y escasamente compensada por ser considerada un no-trabajo, y revelan cómo la carga, las consecuencias y las compensaciones no se distribuyen por igual y son dependientes de la posición social, mostrando que existen experiencias distintas del entrecruzamiento entre estos dos ejes de inequidad (género y posición social) que se intersectan, potencia e influyen recíprocamente.