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Mujeres violentas y violentadas en la vorágine actual de la dinámica pandilleril en El Salvador

Sun, May 29, 12:45 to 2:15pm, TBA

Abstract

En El Salvador, el escenario postregua (cuyo inicio puede cifrarse hacia finales del primer semestre de 2014) marcó, entre otros, el paulatino reposicionamiento de fuerzas entre partes en contienda: por un lado, acrecentó la encarnizada enemistad entre grupos pandilleriles (tanto entre la Mara Salvatrucha y el Barrio 18, como entre las dos principales facciones de esta última agrupación, los Sureños y los Revolucionarios) y, por el otro, recrudeció una especie de “guerra sin cuartel” entre pandillas y fuerzas de seguridad del Estado (Policía Nacional Civil y Fuerza Armada). Como resultado más evidente, El Salvador asiste a un promedio de 22 homicidios diarios y cerró el año 2015 como el país con más violencia homicida en el mundo, pues la tasa por 100,000 habitantes se calcula en 103.
En cuanto a las mujeres, como se sabe, las dinámicas e impactos de las violencias son diferenciados. En este sentido, cabe advertir que el escenario de tensión ha hecho que la ya difícil situación de las salvadoreñas también haya escalado. En efecto, en los primeros ocho meses de 2015, la Policía Nacional Civil (PNC) reportó un promedio de cinco casos diarios de violencia contra la mujer, mientras que la Oficina de Atención a la Mujer de la Fiscalía General de la República (FGR) indicó, para los primeros nueve meses del mismo año, la cantidad de 1,283 casos de violencia intrafamiliar contra las mujeres. En 2016, recientes datos de la FGR señalan la comisión de un femicidio diario, para un repunte del 89.5% de estos crímenes. Cabe mencionar que la mayoría de víctimas son mujeres adolescentes, jóvenes e, incluso, discapacitadas (se reportan, por ejemplo, 597 violaciones sexuales de menores de edad discapacitadas). Estos datos, ya de por sí preocupantes, deben despertar una voz de alarma, sobre todo si se toma en cuenta que la tendencia generalizada en casos de violencia sexual y violencia doméstica sea el bajo nivel de denuncia. También despierta interés el cambio en los patrones de comisión de estos hechos, pues si bien ha sido frecuente que el principal escenario de violencia sexual contra las mujeres sea el seno del hogar, en la actualidad se asiste a numerosas violaciones cometidas por las pandillas y elementos de la PNC en espacios más bien comunitarios. Además, el acceso a la justicia de mujeres víctimas de violencia y que por alguna razón son asociadas con el mundo pandilleril es prácticamente nulo. Por si ello fuera poco, la violencia que ellas están padeciendo en la actualidad tiende a ser justificada por la ciudadanía, proclive a respaldar el uso excesivo de la fuerza contra las “mareras”, por el solo hecho de serlo. Así, en el documento se identifica la evolución de la violencia contra las mujeres en El Salvador en el contexto actual, tomando como base estudios anteriores que ya reflejaban cómo, en el mundo de las mujeres asociadas con las pandillas, mujeres violentas y violentadas, el ensañamiento machista y patriarcal tiende a ser aún más exacerbado.

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