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El siglo XXI se caracteriza por exponer una dimensión crítica del capitalismo sobre la cual poco se había teorizado: el colapso ecológico. Las desigualdades del capitalismo no solamente exponen una faceta distributiva en cuanto a los ingresos entre el “norte” y el “sur global” o al interior de los países, sino que también son desiguales los impactos de la crisis socio-ecológica.
La crisis del capitalismo también es una crisis del paradigma tecno-productivo y energético fósil. En este marco, las disputas por la primacía hegemónica global ya no solo incluyen dimensiones vinculadas con lo productivo, comercial, financiero, cultural, armamentístico, ejercicio de influencia en instituciones de gobernanza global, sino también el dominio del paradigma tecno-productivo (post)fósil y lo vinculado a la infraestructura.
En un mundo en el cual se profundizan las disputas entre EE.UU. y China por la primacía hegemónica global, el segundo país parece liderar esta última arista. En este marco, la iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) no solamente modifica los espacios globales en cuanto al comercio y las inversiones globales, sino también produce drásticas transformaciones ecológicas globales.
En este trabajo analizamos la relación entre la región y China a través de la BRI desde una lectura teórica de la Economía Política Internacional crítica, y con elementos teóricos de la Economía Ecológica y la Ecología Política.