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En los últimos años se ha incrementado el número de mujeres que participa en la economía del narcotráfico; este fenómeno no ha pasado desapercibido en la literatura que ficcionaliza el narcotráfico. Pese a la variedad de ocupaciones y roles que las mujeres ocupan en las diferentes etapas del tráfico de drogas, el tipo de representación de las mujeres más recurrente -no sólo a nivel literario, sino también a nivel televisivo y cinematográfico- es aquel en cual la mujer es tratada como un objeto. La prevalencia de este estereotipo femenino en el escenario editorial contemporáneo conlleva a preguntarse si la mujer cosificada, victimizada y castigada por su doble desviación (legal y social) es una convención de estilo en las narconovelas o si es posible encontrar novelas que desarticulen y problematicen tal estereotipo al poner en evidencia los mecanismos capaces de producir y reproducir subjetividades femeninas.
Para contestar esta pregunta, esta ponencia aborda dos novelas colombianas: Coleccionistas de polvos raros (2007) de Pilar Quintana y La mujer de los sueños rotos (2009) de Cristina Restrepo. Los elementos melodramáticos y anti melodramáticos de las dos obras revelan los conflictos de clase, la construcción de subjetividades femeninas y su búsqueda moral en la economía del narcotráfico. Asimismo, estas dos novelas permiten entrever dos modos de subjetividad femenina: una hegemónica y una subalterna, cada una con una respuesta diferente a la economía del narcotráfico.