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Virtual Exhibit Hall
Durante los años 60 y 70 en Colombia muchos profesionales vinculados laboralmente a programas de desarrollo experimentaron un cambio radical en lo que significaba ser hombres y mujeres de clase media. En vez de materializar una democracia capitalista en las Américas, como se lo pedían tales programas de desarrollo, estos actores sociales reconfiguraron sus identidades de clase y de género para así unirse a una nueva izquierda. Esta radicalización materializó nuevas formas de lucha de clases a través de las cuales estos sujetos sociales se identificaron como parte de un conglomerado social que ahora se definía como pequeña burguesía y en oposición a lo que consideraban un mundo elitista y burgués. Esta ponencia examina cómo esta lucha de clases se cristalizó a través del humor político difundido tanto en revistas, panfletos y pancartas políticas en diferentes grupos de izquierda, así como en publicaciones de grupos industriales, comerciales y financieros. Articulando un lenguaje de género, una pequeña burguesía buscó sacralizar "el poder de la burguesía" como uno Otro exótico: un sujeto anti-democrático de quien las clases proletarias solo podrían reírse. En respuesta, empresarios e industriales, definieron, movilizando también un lenguaje de género, a una pequeña burguesía como “niños violentos” a quienes las clases trabajadoras no podrían tomar en serio en un gobierno propiamente democrático. Este ensayo concluye que fue a través de la seriedad y la trivialidad del humor político—como producto literario—donde se luchó por la legitimidad de quién debería tener el derecho a gobernar/dominar en una “verdadera democracia”.