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Virtual Exhibit Hall
El canon filosófico occidental incluye una amplia tradición de misoginias confesas y tácitas. Desde la metafísica griega, las éticas deontológicas y hasta las teorías políticas llamadas liberales, las jerarquizaciones entre conceptos asociados a lo masculino y lo femenino (necesidad/contingencia, activo/pasivo, mente/cuerpo, razón/emoción, cultura/naturaleza) han
configurado sistemas filosóficos hostiles hacia las mujeres como posibles receptoras o productoras de conocimiento, a la vez que han configurado un imaginario sobre lo humano en el que la neutralidad parece prescindir tan solo de lo femenino. Dicha hostilidad se manifiesta, entre otras, en la normalización de la ausencia de mujeres en espacios académicos o listas de lecturas, en el rechazo a la consideración del género como una categoría de análisis valiosa, y en la perpetuación de lógicas discursivas y deliberativas que resultan opresivas para personas
no pertenecientes a la hegemonía del canon. Esto exige que la pregunta por el lugar de las mujeres en la academia filosófica no se limite a un problema de participación (inclusión quizá apenas numérica), o de representación (ampliación de lo que se entienden como canónico),
sino que ponga en cuestión las posibilidades de hacer filosofía incluyente. La presentación busca proponer una discusión desde teorías feministas interseccionales y feminismos decoloniales sobre las formas de validar conocimiento e interlocución, que permitan aproximarnos críticamente a la necesidad y utilidad de un canon para, así, discutir el caso de mujeres filósofas colombianas.