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En los países federales de América Latina, las arenas estatales y locales se han vuelto más atractivas durante las últimas décadas como resultado de la descentralización, incrementando los incentivos que tienen los partidos políticos para competir en escenarios multinivel (Freidenberg y Suárez-Cao 2014). En este contexto, la formación de coaliciones electorales surgió como una estrategia utilizada por las fuerzas políticas para incrementar sus posibilidades triunfo (Carreirão y Nascimento 2010; Cruz 2014; Méndez De Hoyos 2012; Reynoso 2011). Sin embargo, su estudio es todavía incipiente en la región. En el caso de México, los trabajos se han concentrado en elecciones presidenciales, de diputados federales o de gobernadores. Sorprendentemente, nada se ha dicho respecto al uso de coaliciones electorales para elecciones de diputados locales, asumiendo convergencia en la estrategia. En un trabajo anterior (Devoto y Olmeda 2017) hemos aportado evidencia que confirma que los partidos no sólo forman coaliciones diferentes en distintos estados y a través del tiempo, sino que también eligen distintos aliados en un mismo estado y en una misma elección. A partir de un análisis basado en la formación de una base de datos original que considera 184 elecciones de diputados locales durante el periodo 2000-2016 (3,962 observaciones), nos proponemos realizar un análisis estadístico que nos permita identificar qué lleva a los partidos a competir coaligados y/o en solitario, y qué factores inciden en el éxito electoral que alcanzan los partidos al competir en alianza respecto a lo que sucede cuando compiten en solitario.