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Virtual Exhibit Hall
La hembra que me camina piel adentro, se reviste de colores y, se echa a andar en pos de elevados sueños estéticos y humanos.
Alguna vez, estando en casa, mientras pintaba, Mamita anunció que me necesitaban. Un excompañero de universidad, y profesor de literatura en la misma, quería entrevistarme, desde su lugar de “blanco” (lo que advierte distancia). Recogía voces de artistas afro caucanos. En realidad, él no buscaba a la creadora mujer, intelectual que me habita, yo, representaba la posibilidad de completar su travesía, lo afirmo, pues años después, encontré su libro, más no mis palabras. Presiento le fue difícil concebirme desde mi ser mujer creadora e intelectual. Comprendo, estaba permeado de Popayán “Ciudad Blanca”, universitaria, cuna de próceres. Popayán, que en pleno siglo XXI además de patriarcal, es clasista y racista.,
Crecí teniendo una visión extensa de lo humano. Mi abuela paterna, reconocida lideresa, me enseñó a mirar más allá de lo que veía, exigencia que, todavía me demanda un elevado estado de conciencia.
Acogí el encuentro como posibilidad de dialogo extenso, así que accedí y conversamos, yo, desde mi humanidad estética, él desde su ser y hacer payanes. Preguntó por mis pinturas, me habló de sus correrías y, finalmente cuando estábamos por concluir salió a flote su humanidad. Aún retumba en mis oídos su ¿o sea que tu no escribes poesía negra? Le respondí: No sabía que la poesía tenía color.