Search Tips
Virtual Exhibit Hall
Las elecciones del 1° de julio de 2018 representan una elección critica en la política contemporánea mexicana. Con el 53.19% de los votos emitidos, López Obrador ganó la Presidencia de la República, enarbolando una bandera ideológica populista-nacionalista y de izquierda. Su triunfo puede ser visto en gran medida como un gran castigo a los gobiernos anteriores. La elección fue precedida por una contracción en la calidad democrática del sistema político, en particular en los ámbitos judicial, socavado por una ola de violencia criminal, y el de transparencia y lucha contra la corrupción. Al triunfo presidencial se añade el triunfo en las elecciones legislativas, por el cual el partido ganador obtendrá 61% y 53% de la representación en la Camada de Diputados y Cámara de Senadores, respectivamente. También ganó 5 gubernaturas, incluyendo al importante Estado de Veracruz, y a la Cdmx, y la mayoría en 12 de 27 congresos locales disputados. El triunfo de MORENA se explica por cuatro condiciones simultaneas: el triunfo de Trump, que debilita la agenda oficialista mexicana, la perdida de legitimidad del régimen, el posicionamiento centrista del partido emergente, y surgimiento de una opinión publica activa. Sin embargo, MORENA sigue siendo un partido sin estructura territorial institucionalizada; asimismo, el nuevo gobierno enfrenta un ambiente de grandes expectativas. Finalmente, se exponen tres escenarios para explorar el futuro de la democracia mexicana: 1) el retroceso autoritario, 2) la inercia de la contracción de la calidad democrática, y 3) la profundización de la consolidación democrática, especialmente en el ámbito judicial.