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Virtual Exhibit Hall
El teatro en la América Latina de la era revolucionaria estaba atravesado por una contradicción fundamental: mientras los letrados lo celebraban como una escuela moral y política, los actores encargados de transmitir ese mensaje eran considerados inmorales y viles. El éxito del proyecto civilizatorio del teatro dependía, entonces, del trabajo de agentes marginados de dicho proyecto, como actores afrodescendientes y mujeres. Pero, aunque no todos estos actores produjeron textos propios, ellos estaban lejos de ser meros reproductores de un discurso ajeno. Por el contrario, actores y actrices tenían intereses intelectuales, económicos y políticos, que influyeron su modo de poner en escena las obras teatrales. En esta ponencia analizo la importancia de los actores en la mediación del discurso ilustrado en Montevideo, Buenos Aires y Santiago de Chile. Destaco el trabajo intelectual de estos hombres y mujeres, y su contribución a la creación de repertorios teatrales transnacionales en el Atlántico Sur. Siguiendo en particular el trabajo de Luis Ambrosio Morante (un actor, dramaturgo y director de escena afrodescendiente), esta ponencia muestra cómo su labor intelectual estaba tensionada entre sus convicciones políticas y sus necesidades económicas. Morante debió navegar entre su voluntad de transmitir un mensaje político revolucionario y su necesidad de atraer público y de obtener apoyo gubernamental.