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“El Estado” como entidad es un hecho en lucha en el terreno. En este trabajo exploro esa lucha a partir de un caso concreto, el de la Fundación para el Desarrollo y la Promoción del Poder Comunal (FUNDACOMUNAL). Me concentraré en el análisis de una reunión interna (llamada político-técnica) en la que perfiles distintos se encuentran para definir las orientaciones de trabajo de la Fundación. Por un lado los “militantes institucionales” intentan promover el rol que para ellos la Fundación debería cumplir acompañando la construcción del “poder popular”. Por otro lado, los funcionarios de carrera observan en ese proyecto un hecho contrario a las funciones de la Fundación.
Las distintas posiciones reflejan visiones divergentes del deber ser de “El Estado”. Aun así, su lucha no puede ser comprendida solo a partir del hecho ideológico, sino que debe ser vista como un hecho socialmente situado y determinado. En efecto, las divergencias dependen de las posiciones sociales de los actores y las discrepancias se dirimen a partir de las posiciones ocupadas en la situación de interacción. Son los perfiles integrados en posiciones jerárquicas quienes parecen imponer su visión. Sin embargo, la realización material de su proyecto es puesta en cuestión por la distancia que tienen frente a éste los subordinados jerárquicos. Tal realidad nos permite reflexionar sobre la continuidad de las costumbres institucionales y su peso en la producción y reproducción del hecho estatal. Un hecho relativamente continuo cuyo análisis no debe dar un puesto hegemónico a las variables políticas.