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La insurrección cívica del 19 de abril de 2018, incluye en su elenco visual nuevas formas de Resistencia que abarcan como agente histórico otros colectivos más allá del humano. En este contexto se procura integrar e imaginar lo vegetal como parte de la disputa política en cuestión. No se trata ya sólo de sustituir la bandera rojinegro por la azul y blanco, ni de distanciar el legado de Sandino/Sandinista del régimen Orteguista, sino también de enfatizar otra forma de entender nuestra relación con las plantas y la tierra. Además de la irregularidad que venía fraguándose desde la re-elección de Ortega, la represión que vivieron los manifestantes en las protestas en contra de lo sucedido en la Reserva Indio Maíz un par de semanas antes avivó la intensidad del levantamiento del 19 de abril.
Parte de esta espontánea respuesta ciudadana a la violencia para-policial se encaminó a quemar y botar treinta de los más de ciento cincuenta “árboles de la vida”, estructuras faraónicas de 5-8 toneladas hierro, que han transformado el paisaje urbano de Managua con su psicodélica paleta cromática. En unos casos, se han sustituido estos delirios por árboles vivos. En otros, se han utilizado plantas y árboles para construir barricadas. Me enfocaré en analizar representaciones gráficas, caricaturas y memes para articular las implicaciones de lo vegetal en el imaginario de la insurrección cívica nicaragüense.